Una tienda online cuesta lo que cueste montar el escaparate, sí, pero también lo que cuesta mantenerla viva cada mes: pasarela de pago, alojamiento capaz de aguantarla, fotos, fichas y alguien atendiendo pedidos. Este es el desglose completo, con nuestros importes de partida y con las partidas que suelen aparecer después y descolocan a mucha gente.
De qué depende el precio
Dos tiendas con el mismo aspecto pueden costar 1.000 € o 10.000 € según cuatro factores:
- El número de referencias. No es lo mismo veinte productos que dos mil, sobre todo porque cada uno necesita fotos, descripción, precio, stock y variantes. Es la partida de trabajo más grande y la que casi nadie contabiliza.
- Las variantes y atributos. Tallas, colores, formatos, packs. Un catálogo con muchas combinaciones multiplica el trabajo de configuración.
- Las integraciones. Conectar la tienda con tu programa de facturación, con un almacén o con una agencia de transporte. Cuando se puede hacer, ahorra muchísimo tiempo; cuando hay que forzarlo, encarece.
- Los métodos de pago y envío que necesites: pasarela bancaria, financiación, recogida en tienda, tarifas por zonas.
Nuestros importes de partida
Para que tengas una referencia concreta, estos son los nuestros, sin IVA y con presupuesto cerrado antes de empezar:
- 1.000 € — tienda completa de hasta 20 productos: catálogo, pasarela de pago, gastos de envío y las automatizaciones básicas de carrito y pedidos.
- 1.500 € — tienda completa de hasta 100 productos.
- A medida — más de 100 productos, o con integraciones concretas con tu sistema de gestión.
El plazo habitual es de tres a cinco semanas, y lo que suele retrasarlo no es el desarrollo: son las fotos y los textos de los productos, que dependen de ti.
El precio de montar la tienda es la parte fácil de calcular. Lo que decide si sale a cuenta es lo que cuesta cada mes tenerla funcionando.
Lo que cuesta cada mes
Aquí está lo que casi ningún presupuesto detalla y conviene tener en la cabeza antes de decidir:
- Alojamiento. Una tienda necesita más recursos que una web normal: hay base de datos, carrito y procesos que no se pueden cachear. Ahorrar aquí se paga en velocidad, y la velocidad en una tienda es dinero.
- Comisiones de la pasarela de pago, un porcentaje por transacción más una parte fija. No es negociable al principio, pero conviene saber que existe y meterlo en tus márgenes.
- Mantenimiento. En una tienda no es opcional: cada actualización puede afectar al proceso de compra y hay que comprobarlo. Lo explicamos en qué incluye el mantenimiento web.
- Dominio y certificado, la parte pequeña.
- Tu tiempo. Preparar pedidos, atender dudas, gestionar devoluciones. Es el coste que más se subestima y el que hunde tiendas que técnicamente funcionaban bien.
Lo que hay que tener resuelto antes de montarla
Antes de pedir presupuesto conviene tener respuesta a esto, porque cambia el proyecto entero:
- ¿Quién prepara y manda los pedidos? Si no hay nadie con tiempo, la tienda va a generar problemas en vez de ventas.
- ¿Tienes fotos propias decentes? En comercio electrónico la foto es el producto. Si solo tienes imágenes del fabricante, competirás con quien vende exactamente lo mismo y ganará el precio.
- ¿Cómo vas a gestionar las devoluciones? Es un derecho del comprador y hay que tenerlo previsto, no improvisarlo con el primer caso.
- ¿De dónde va a venir la gente? Una tienda no trae clientes por existir. Necesita posicionamiento, campañas o una comunidad ya formada.
Si la respuesta a la última es «todavía no lo sé», conviene resolverla antes de invertir: hemos visto tiendas impecables sin una sola visita.
¿Y las plataformas de suscripción mensual?
Existe la opción de montarla en una plataforma que cobra una cuota mensual y ya incluye alojamiento y actualizaciones. Es una alternativa razonable, con dos matices que conviene sopesar: la cuota crece con las funcionalidades y con el volumen de ventas, y la tienda vive en un sistema que no controlas, así que migrar después no es trivial.
La regla general: para catálogos pequeños y sin integraciones, puede salir bien. Cuando hay que conectar con tu gestión o el catálogo es grande, la solución propia acaba siendo más flexible y, a la larga, más barata.
Dónde se puede ahorrar y dónde no
No todas las partidas de una tienda tienen el mismo retorno, así que si el presupuesto es ajustado conviene saber dónde recortar sin arrepentirse.
Se puede ahorrar en el diseño a medida —una plantilla bien configurada rinde igual al principio—, en el número de referencias iniciales, empezando por las que más vendes, y en las funcionalidades avanzadas de fidelización o suscripciones, que casi nunca hacen falta el primer año.
No conviene ahorrar en tres cosas. En el alojamiento, porque una tienda lenta pierde ventas de forma medible. En las fotos, que son literalmente el producto cuando el cliente no puede tocarlo. Y en la ficha de producto: la información que decide la compra —medidas, materiales, compatibilidades, plazo de entrega— es lo que evita la mitad de las dudas y de las devoluciones.
Hay una cuarta en la que tampoco se debe recortar aunque no lo parezca: el proceso de pago. Cada paso adicional, cada registro obligatorio y cada campo innecesario cuestan ventas. Poder comprar como invitado, sin crear cuenta, es de las cosas que más diferencia marcan.
Las dudas que nos plantean siempre
«¿Puedo empezar con pocos productos y ampliar?» Sí, y es lo que recomendamos: montar bien veinte referencias, comprobar que se vende y crecer desde ahí. Ampliar el catálogo después es barato si la base está bien hecha.
«¿Incluye la pasarela de pago?» La integración sí; el contrato con el banco o la pasarela lo firmas tú, y sus comisiones son aparte. Conviene comparar comisiones antes de elegir.
«¿Sirve el Kit Digital para una tienda?» El programa tiene una categoría de comercio electrónico, así que sí ha cubierto tiendas. Ahora mismo no hay convocatoria abierta: lo tienes explicado en qué es el Kit Digital.
«¿Cuánto tardo en vender?» Depende por completo de cómo traigas visitas. Una tienda recién publicada, sin posicionamiento ni campañas, puede pasar meses sin un pedido. Ese plazo se acorta con trabajo, no con esperar.
«¿Me la puedo llevar si cambio de proveedor?» Con una solución propia, sí: la tienda, el dominio y los datos son tuyos. Compruébalo por escrito antes de firmar, sea con quien sea.
Cómo lo hacemos nosotros
Montamos tiendas online empezando por el catálogo y las fichas, que es donde se decide la venta, y no por el diseño. Presupuesto cerrado antes de empezar, y la tienda y sus datos son tuyos.
Y antes de nada te haremos la pregunta que más dinero ahorra: de dónde van a venir los compradores. Si la respuesta no está clara, lo primero no es la tienda: es el posicionamiento o la publicidad que la llene.