Tecnología a medida para que tu empresa produzca más con menos.
Software a medida de cómo trabajas tú, no de una plantilla.
Clientes, tareas y seguimiento en un sistema que prioriza por ti.
Presupuestos, informes, avisos y seguimiento, en piloto automático.
Asistentes conectados a tus datos que responden y actúan.
No hablamos de «probar ChatGPT», sino de meter la inteligencia artificial en el motor de tu empresa: los procesos que repites cada día —presupuestos, seguimiento de leads, atención, reporting— pasan a ejecutarse solos, conectados a las herramientas que ya usas.
El resultado es una empresa que produce más sin contratar más: tu equipo deja lo mecánico en manos de la IA y dedica su tiempo a lo que de verdad genera negocio. Tú mantienes el control y decides qué automatiza y qué te consulta.
Cada celda es una tarea que antes hacía una persona. Ahora se ejecutan solas, en cadena, sin descanso.
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Tareas automatizadas hoy ▲
01
Analizamos tu día a día y encontramos qué roba más tiempo.
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Desarrollamos la automatización o herramienta a tu medida.
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La ponemos en marcha, medimos el ahorro y automatizamos lo siguiente.
La diferencia entre “usar ChatGPT” y automatizar de verdad está en el método: medir dónde se va el tiempo, elegir un proceso concreto, dejarlo funcionando con supervisión y solo entonces pasar al siguiente.
No automatizamos lo que impresiona en una demo, sino lo que tu equipo repite treinta veces a la semana sin ganas.
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Empezamos con una radiografía de la semana de tu equipo: qué tareas se repiten, cuántas veces y cuánto tardan. Casi siempre aparecen tres o cuatro rutinas —pasar datos de un sitio a otro, preparar el mismo presupuesto, perseguir un correo— que se comen varias horas semanales y que nadie había medido.
02
Un buen primer candidato cumple tres cosas: se repite mucho, sigue reglas que se pueden explicar y si falla no se cae la empresa. Empezar por lo más vistoso en vez de por lo más rentable es el error habitual.
03
Desarrollamos la automatización sobre lo que ya usas, sin obligarte a cambiar de programa. Si algo no tiene forma de conectarse, te lo decimos antes de empezar y buscamos la alternativa, en lugar de montar un apaño que se rompa en tres meses.
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Definimos qué puede hacer la IA sola, qué tiene que pasar por una persona y qué no puede tocar nunca. Todo queda registrado, así que puedes revisar cualquier decisión automática. En procesos con dinero o con clientes, la primera versión siempre pide aprobación antes de ejecutar.
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Antes de conectar nada te explicamos qué información se envía a qué proveedor, con qué contrato de tratamiento y qué se queda en tu servidor. Cuando el dato es sensible, se trabaja anonimizado o con modelos que no lo usan para entrenar. Esto se decide al principio del proyecto, no cuando ya está montado.
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Al mes siguiente comparamos: horas antes, horas después, errores antes, errores después. Si el ahorro no compensa el coste, se ajusta o se descarta y probamos otro proceso. Automatizar por moda sale caro; automatizar con la calculadora delante, no.
Lo que más nos preguntan sobre IA.
Sí, y suele ser donde más se nota. Automatizar tareas repetitivas libera a un equipo pequeño para lo importante. Empezamos por lo que más tiempo te ahorra y crecemos desde ahí.
En la mayoría de casos sí: trabajamos sobre tu web, tu CRM, tu email o tus hojas de cálculo. Si algo no se puede conectar, te lo decimos antes de empezar.
Definimos siempre qué puede hacer sola y qué necesita tu aprobación. Tú mantienes el control; la IA se encarga de la ejecución dentro de los límites que marques.
No, si se monta bien. Se trabaja con cuentas de empresa y acuerdos de tratamiento en los que el proveedor no usa tu información para entrenar, y con los datos sensibles anonimizados o procesados en tu propio entorno. Te entregamos por escrito qué dato viaja a dónde antes de conectar nada.
La primera automatización suele estar funcionando en semanas, no meses, porque empezamos por un proceso concreto y acotado. El ahorro se nota en el primer mes de uso y lo medimos con el mismo criterio con el que hicimos el mapa de horas inicial: si no compensa, se cambia.
No. La mayoría de proyectos arrancan sobre hojas de cálculo, correo y un par de programas sueltos. De hecho, cuanto más manual es el punto de partida, más grande es el salto. Lo único imprescindible es que alguien de tu equipo pueda dedicarnos un par de horas al principio para explicarnos cómo trabajáis.
Cuéntanoslo y te decimos qué se puede automatizar ya y cuánto ahorrarías.
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