Software hecho para tu proceso, no una plantilla.
Resuelve tu problema concreto, sin sobras.
Tus datos, claros y en tiempo real.
Se conecta con lo que ya usas.
Automatiza decisiones y tareas repetitivas.
Construimos paneles y apps que muestran lo que importa y te dejan actuar al momento — pedidos, tareas, alertas — desde el móvil o el ordenador.
18
Pedidos
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Pendientes
Muchas empresas sostienen su día a día con hojas de cálculo y apps que no encajan. Funciona… hasta que crece el volumen y todo se vuelve lento y frágil.
Diseñamos y desarrollamos la herramienta a tu medida: exactamente los campos, flujos y automatizaciones que necesitas, con IA integrada donde aporta.
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Entendemos el problema y diseñamos la solución.
02
Construimos la app y la probamos contigo.
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La mantenemos y ampliamos según crece tu negocio.
El software a medida se descontrola cuando se intenta hacer todo a la vez. Trabajamos por versiones cortas: primero lo que resuelve el dolor principal, en producción, y a partir de ahí se amplía con uso real.
El software a medida no fracasa por falta de funciones: fracasa por intentar tenerlas todas antes de que nadie lo haya usado una sola vez.
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La primera reunión no es sobre pantallas: es sobre qué se rompe hoy, cuántas veces al día y cuánto cuesta. Muchas veces lo que se pedía como “una app” se resuelve mejor automatizando un proceso o conectando dos herramientas que ya tienes, y te lo diremos aunque sea un proyecto más pequeño.
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Acotamos un MVP que se pueda usar de verdad en pocas semanas: los tres o cuatro flujos imprescindibles, sin adornos. Salir pronto con algo real es la única forma fiable de descubrir qué hacía falta de verdad.
La lista de “estaría bien que también…” se guarda, se ordena por valor y se aborda después, ya con datos de uso.
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Diseñamos el modelo de datos y los roles antes de programar: quién ve qué, qué se puede borrar, qué queda registrado. Cambiar esto con la herramienta ya en marcha y con datos dentro es lo que encarece un proyecto.
Si la app maneja datos personales de clientes o empleados, definimos aquí también dónde se alojan, cuánto se conservan y quién puede exportarlos, para que cumpla la normativa de protección de datos desde el primer día y no a base de parches.
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Trabajamos en ciclos cortos con entregas que puedes probar: así corriges el rumbo mientras es barato. Cada entrega va con su prueba en un entorno aparte antes de tocar producción, y con copias de seguridad automáticas desde el primer día.
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Formamos al equipo, documentamos y dejamos monitorización de errores. El mantenimiento se contrata por meses y cubre correcciones, actualizaciones de seguridad y pequeñas mejoras. Si algún día quieres llevarlo a otro proveedor, te entregamos repositorio, accesos y documentación sin discusión: es tu herramienta.
Lo que más nos preguntan sobre apps.
Depende del alcance. Empezamos con una primera versión útil (MVP) en pocas semanas y crecemos desde ahí, priorizando lo que más valor te da.
Lo que necesites. Solemos hacer apps web que funcionan en cualquier dispositivo, y móvil nativo cuando el caso lo pide.
Sí, el desarrollo es tuyo. Sin dependencias raras ni licencias sorpresa.
Sí, es un caso frecuente. Antes de comprometernos hacemos una revisión del código y de la infraestructura para decirte con honestidad si conviene continuar, refactorizar por partes o rehacer: a veces mantener un desarrollo mal planteado cuesta más que empezar de nuevo, y es mejor saberlo antes de invertir.
Hay dos partidas: la infraestructura (servidor, base de datos, servicios externos), que en herramientas internas suele ser un coste modesto y predecible, y el mantenimiento del software. Te damos las dos cifras estimadas en el presupuesto inicial, porque una app también tiene coste de vida y conviene saberlo antes de empezar.
Por fases y con precio cerrado en cada una. La primera fase es un análisis funcional corto: qué pantallas, qué datos, qué integraciones y qué queda fuera. Con eso presupuestamos la primera versión útil a precio fijo, sin la coletilla de “según horas” que convierte cualquier proyecto en una incógnita. Las ampliaciones posteriores van por bolsa de horas o por nuevas fases cerradas, como prefieras, y siempre priorizadas por valor: lo que más te ahorra o más te hace vender, primero. Si durante el desarrollo pides algo que estaba fuera del alcance, se valora aparte antes de hacerlo; nunca aparece en una factura sorpresa al final.
Casi siempre app web responsive: funciona en ordenador, tablet y móvil, se actualiza sin pasar por las tiendas de aplicaciones y cuesta menos de mantener. Vamos a móvil nativo cuando el caso lo exige de verdad —uso sin conexión, cámara, notificaciones intensivas o GPS en segundo plano—, y te explicamos qué implica en coste y plazos.
Cuéntanos qué necesitas resolver y te decimos cómo lo abordamos.
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