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Presupuesto de tienda online: qué debe incluir y cómo compararlo

Agencia PMO·28 Jul 2026·6 min de lectura

Pides presupuesto para una tienda online y te llegan cifras que no se parecen en nada. No es que unos inflen y otros regalen: es que cada uno está presupuestando un alcance distinto, y como los conceptos no se detallan, comparar es imposible. Esta es la lista de lo que debe aparecer en un presupuesto serio, para que puedas leerlo y saber qué estás comprando.

Lo que se paga una vez

Estas partidas deberían estar desglosadas, no metidas en una línea de «desarrollo de tienda online»:

  • Diseño y montaje. Si es plantilla configurada o diseño propio. Las dos opciones son válidas; lo que no vale es no saber cuál te están haciendo.
  • Configuración del catálogo. Categorías, atributos y variantes. Es la partida que más trabajo lleva y la que más se omite.
  • Carga de productos. ¿Los sube el proveedor o los subes tú? ¿Cuántos incluye? Aquí es donde aparecen las sorpresas: veinte productos y quinientos no son el mismo proyecto.
  • Pasarela de pago y envíos. Integración de la pasarela y configuración de tarifas por zonas o pesos.
  • Textos legales adaptados a comercio electrónico: condiciones de compra, devoluciones, privacidad y cookies. No son los mismos que los de una web normal.
  • Preparación para buscadores: estructura de urls, etiquetas, datos estructurados de producto. Si no está, tu tienda existirá pero no la encontrará nadie.
  • Formación para que puedas gestionar pedidos y productos tú.

Lo que se paga cada mes o cada año

Es la parte que casi ningún presupuesto detalla y la que decide si el proyecto es sostenible:

  • Alojamiento. Una tienda necesita más recursos que una web; ahorrar aquí se paga en velocidad y la velocidad en ventas.
  • Dominio y certificado.
  • Mantenimiento. En una tienda no es opcional: cada actualización puede tocar el proceso de compra y hay que comprobarlo. Lo detallamos en mantenimiento web.
  • Comisiones de la pasarela, un porcentaje por transacción más una parte fija. No aparecen en el presupuesto del proveedor porque no las cobra él, pero afectan a tu margen.
  • Licencias de módulos, si el proyecto usa extensiones de pago. Pregunta expresamente si alguna tiene renovación anual.

Un presupuesto de tienda sin la parte recurrente detallada no está terminado. Es donde aparecen las sorpresas del segundo año.

Seis preguntas antes de firmar

  • ¿Cuántos productos incluye la carga y qué pasa si tengo más?
  • ¿Quién escribe las descripciones? Es la partida de trabajo más grande de una tienda y la que más se da por supuesta.
  • ¿La tienda, el dominio y los datos quedan a mi nombre? Innegociable.
  • ¿Puedo gestionar productos y pedidos sin depender de vosotros?
  • ¿Qué pasa si necesito conectar con mi programa de facturación? Que te digan si es posible antes de empezar, no después.
  • ¿Qué incluye el soporte y durante cuánto tiempo?

Cómo comparar dos presupuestos que no se parecen

El truco es no comparar totales, sino reconstruir los dos con las mismas partidas. Coge la lista de arriba y ve marcando qué incluye cada uno. Casi siempre aparece la explicación: uno incluye la carga de cien productos y los textos, y el otro te deja eso a ti.

Y cuando uno sea mucho más barato, pregunta específicamente por tres cosas: quién sube los productos, quién escribe las fichas y qué pasa con el mantenimiento. En esas tres respuestas está casi siempre la diferencia.

Nuestros importes de referencia y de qué dependen están aquí: cuánto cuesta una tienda online.

Lo que tú tienes que aportar (y casi nunca se presupuesta)

Hay una parte del proyecto que no aparece en ningún presupuesto porque no la factura nadie, y es la que más retrasa las tiendas: tu material.

  • Fotos de producto. Propias a ser posible. Si son del fabricante, competirás con todos los demás distribuidores y solo quedará el precio para diferenciarte.
  • Los datos de cada referencia: medidas, materiales, compatibilidades, peso para calcular envíos, referencias internas.
  • Las condiciones de venta reales: plazos de entrega por zona, política de devoluciones, quién paga el envío de vuelta, garantías.
  • Los accesos a tu dominio, a tu correo y, si procede, a tu programa de gestión.

Conviene preguntarlo en la reunión de presupuesto: ¿qué necesitáis de mí y para cuándo? Un proveedor que no lo tiene claro tampoco tiene claro el proyecto, y el retraso acabará atribuyéndose a quien no lo provocó.

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Las dudas que nos plantean siempre

«¿Por qué un presupuesto vale el triple que otro?» Normalmente por tres motivos: número de productos incluidos, si los textos y fotos los pones tú o los hacen ellos, y si hay integraciones con tu gestión. Si esos tres puntos no están en el papel, el precio no significa nada.

«¿Me conviene pagar por el diseño a medida?» Al principio casi nunca. Una plantilla bien configurada te deja arrancar antes y con menos dinero; cuando ya vendas, el diseño propio tiene sentido para diferenciarte.

«¿Debo pedir presupuesto de mantenimiento a la vez?» Sí, y por escrito. Es la única forma de saber el coste real del primer año y de evitar la conversación incómoda a los tres meses.

«¿Y si quiero cambiar de proveedor después?» Con una solución propia y los accesos a tu nombre, se puede. Compruébalo antes de firmar, sea con quien sea.

«¿Cuánto tarda?» De tres a cinco semanas para una tienda estándar. Lo que suele retrasarla no es el desarrollo: son las fotos y las descripciones, que dependen de ti.

Tres señales de un presupuesto que va a dar problemas

Una sola línea con un importe. «Desarrollo de tienda online: X €» no es un presupuesto, es una cifra. Sin desglose no hay forma de saber qué pasa cuando algo no estaba incluido, y siempre hay algo que no estaba incluido.

Sin plazos ni hitos. Un proyecto de tienda tiene fases —catálogo, diseño, pagos y envíos, pruebas— y cada una debería tener una fecha aproximada y algo que tú validas. Sin eso, el proyecto se alarga sin que nadie sea responsable.

Sin decir qué pasa después de publicar. El día que la tienda se pone en marcha empiezan las dudas reales: un pedido que falla, un pago que no entra, un transportista que cambia tarifas. Si el presupuesto no dice quién atiende eso y con qué coste, lo vas a descubrir en el peor momento.

Cómo lo hacemos nosotros

Nuestros presupuestos de tienda online llevan el desglose completo: qué incluye el montaje, cuántos productos, quién escribe qué y cuál es el coste recurrente del primer año. Presupuesto cerrado antes de empezar y la tienda a tu nombre.

Y antes de presupuestar preguntamos siempre lo mismo: de dónde van a venir los compradores. Si esa respuesta no está clara, lo primero no es la tienda.

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