Blog/Webs y diseño

¿Cuánto cuesta hacer una página web? Presupuesto real y desglosado

Agencia PMO·25 Jul 2026·9 min de lectura

Preguntas cuánto cuesta hacer una página web, pides tres presupuestos para lo mismo y te llegan 400 €, 2.500 € y 9.000 €. No es que dos te estén engañando: es que cada uno está presupuestando una cosa distinta. Vamos a desmontar la factura de una web para que puedas comparar de verdad, con los precios con los que trabajamos nosotros como referencia y actualizados a 2026.

Por qué los presupuestos varían tanto

Una web tiene cuatro partidas que casi nunca se detallan: diseño, desarrollo, contenido y posicionamiento técnico. El presupuesto de 400 € normalmente cubre solo la segunda, y a base de plantilla: alguien instala un tema, cambia el logo y los colores, y te pide que le mandes tú los textos. El de 2.500 € incluye diseño propio, textos escritos por un profesional a partir de una entrevista contigo y la base técnica para aparecer en Google. El de 9.000 € suele llevar funcionalidades a medida: catálogo, área de clientes, integraciones con tu programa de gestión.

Ninguno es un timo por sí mismo. El problema aparece cuando comparas el más barato con el más caro sin saber que uno no incluye contenido y el otro sí, porque los textos son justamente la parte que más trabajo lleva y la que decide si la web vende o solo existe.

Una web sin textos trabajados es un folleto bonito. Lo que convierte visitas en clientes es lo que dice, no el degradado del botón.

Precios de referencia, con lo que incluye cada uno

Estos son nuestros importes de partida, para que tengas una vara de medir concreta:

  • Web de 5 páginas, 500 €. Inicio, servicios, sobre nosotros, contacto y legales. Diseño propio sobre tu marca, adaptada a móvil, formulario de contacto operativo y la web preparada técnicamente para Google. Es la opción sensata para un autónomo o un negocio que necesita presencia digna y creíble.
  • Web con blog y páginas adicionales, 1.000 €. Las cinco anteriores más un blog en funcionamiento con sus primeros artículos y las páginas que necesites —una por servicio y por zona de trabajo—, con textos redactados con criterio de posicionamiento y datos estructurados. Es la inversión que tiene sentido cuando esperas que la web te traiga clientes, no solo que te represente.
  • Proyectos grandes, a medida. Cuando hay funcionalidades específicas, integraciones con tu programa de gestión o un volumen de contenido fuera de lo común, el presupuesto se calcula sobre el proyecto concreto. Nunca antes de saber exactamente qué hace falta.
  • Tienda online, desde 1.000 €. Catálogo de hasta 20 productos, pasarela de pago, gastos de envío y las automatizaciones básicas de carrito y pedidos; hasta 100 productos, 1.500 €. El precio final depende sobre todo del número de referencias y de si hay que conectarla con tu programa de facturación o almacén.

Todos estos importes son sin IVA y se cierran con presupuesto fijo antes de empezar.

El plazo habitual de una web corporativa es de tres a cinco semanas, y el de una tienda estándar, similar. Lo que suele retrasar un proyecto no es el desarrollo: son las fotos y la validación de textos por parte del cliente.

Lo que casi nadie te cuenta: el coste recurrente

Una web no es un pago único, igual que un coche no acaba en el precio de compra. Hay tres costes que conviene tener claros antes de firmar:

  • Dominio: unos pocos euros al año. Debe estar registrado a tu nombre, siempre.
  • Alojamiento: desde unos euros al mes en compartido hasta bastante más si necesitas velocidad y recursos. Es donde no conviene ahorrar demasiado: un hosting lento hunde el posicionamiento y la conversión.
  • Mantenimiento: actualizaciones del gestor y de los plugins, copias de seguridad, seguridad y cambios menores. Se puede llevar internamente si alguien de tu equipo sabe hacerlo, o contratarlo por cuota mensual.

Ese último punto no es un extra prescindible. Una web sin actualizar es la puerta de entrada habitual para los ataques: nos ha tocado limpiar webs con usuarios administradores creados por terceros, y el coste de recuperarlas es siempre superior al del mantenimiento que no se contrató.

Lo que de verdad encarece un proyecto

Si te llega un presupuesto muy por encima de lo que esperabas, casi siempre está justificado por una de estas cosas:

  • Funcionalidad a medida: reservas con calendario, presupuestadores, áreas privadas, sincronización con un ERP. Es desarrollo puro y se paga por horas.
  • Volumen de contenido: una web de treinta páginas bien escritas cuesta más que una de cinco, sencillamente porque hay que escribir treinta páginas.
  • Multiidioma: duplica contenido, estructura y mantenimiento; no es «activar un plugin».
  • Migraciones desde una web con historial: conservar el posicionamiento exige inventariar URLs y montar redirecciones, y eso lleva tiempo. Saltárselo es el error más caro de un rediseño.

Cómo comparar tres presupuestos en cinco preguntas

Antes de decidir por precio, haz estas cinco preguntas a cada proveedor. Las respuestas explican casi toda la diferencia entre importes:

  • ¿Los textos los escribís vosotros o los tengo que enviar yo?
  • ¿El dominio, el alojamiento y el contenido quedan a mi nombre?
  • ¿Qué incluye exactamente en cuanto a posicionamiento: estructura y datos técnicos, o solo instalar un plugin de SEO?
  • ¿Puedo editar textos e imágenes yo mismo después, y me formáis para hacerlo?
  • ¿Qué pasa a partir del mes siguiente: qué cuesta mantenerla y quién responde si algo se rompe?

Si un presupuesto es mucho más bajo que los demás, alguna de estas respuestas será incómoda. Y si es mucho más alto sin funcionalidad especial detrás, también conviene preguntar por qué.

Cuánto cuesta según el tipo de negocio

La misma pregunta tiene respuestas muy distintas según a qué te dediques, porque lo que cambia no es el diseño: es cuánto contenido hay que escribir y cuántas cosas tienen que funcionar.

  • Autónomo o profesional que trabaja por encargo (fisioterapeuta, asesor, fotógrafo, instalador). Cinco páginas bien escritas y un formulario que funcione. Es el escenario de los 500 €, y suele ser suficiente durante los primeros años.
  • Empresa de servicios con varias líneas de negocio (una constructora, una clínica con especialidades, un taller con distintos servicios). Necesita una página por servicio, porque cada uno compite por búsquedas diferentes, y ahí es donde entra el formato con blog y páginas adicionales.
  • Negocio local que trabaja en varias zonas. Suma páginas de zona, pero solo las que se puedan escribir con información real de cada sitio. Treinta páginas clonadas cambiando el nombre del pueblo no posicionan y además dan mala impresión al visitante.
  • Quien vende producto. Aquí ya no hablamos de web sino de tienda, y el precio depende del número de referencias y de si hay que conectarla con tu programa de facturación o de almacén.
  • Proyectos con reservas, área de clientes o multiidioma. Cada una de esas tres cosas es desarrollo a medida o mantenimiento duplicado, y es lo que lleva un presupuesto a los cuatro o cinco dígitos altos.

Si te reconoces en el primer caso y te están presupuestando como si fueras el último, pregunta qué justifica la diferencia. Y al revés: si vendes en cinco provincias y te ofrecen la web de cinco páginas, te vas a quedar corto en un año.

¿Y si ya tengo web y no sé si merece la pena rehacerla?

No siempre hace falta empezar de cero. Antes de decidir, mira tres cosas: si carga rápido en un móvil, si aparece en Google para las búsquedas que te interesan y si genera contactos. Si falla solo la tercera, muchas veces se arregla trabajando la estructura, los textos y las llamadas a la acción sobre la web actual, a un coste muy inferior al de un rediseño.

Rehacerla tiene sentido cuando la base técnica es mala —lenta, insegura, imposible de editar— o cuando el diseño ya no representa lo que eres. En ese caso, exige que el proyecto incluya el plan de redirecciones desde el primer día: es lo que evita que pierdas de golpe el posicionamiento que has tardado años en conseguir.

La forma sensata de decidir

La pregunta útil no es «cuánto cuesta una web», sino «cuánto vale para mi negocio que un cliente me encuentre». Si un cliente medio te deja 500 € y la web te trae dos al mes, casi cualquier presupuesto razonable se paga en el primer trimestre. Si tu negocio no depende de que te encuentren por internet, quizá te sobre con una web sencilla y bien hecha, y el dinero rinda más en otro sitio. Decirte eso también es parte de nuestro trabajo.

Si quieres una cifra concreta para tu caso, cuéntanos qué necesitas y te pasamos un presupuesto cerrado, con el desglose de lo que incluye y de lo que costará mantenerlo. Sin compromiso y sin letra pequeña.

¿Quieres aplicarlo en tu negocio?

Te ayudamos a ponerlo en marcha con IA.

Hablemos →

Las dudas que nos plantean siempre

«¿La web es mía si dejo de trabajar con vosotros?» Sí, y esto conviene preguntarlo siempre y por escrito, a cualquier proveedor. El dominio, el alojamiento y la web deben quedar a tu nombre. Si alguien te dice que el dominio lo registra él «para simplificar», ahí tienes el primer aviso: el día que quieras irte, no te llevas nada.

«¿Puedo empezar con algo pequeño y ampliar después?» Es lo que recomendamos en la mayoría de casos. Una web de cinco páginas bien hecha, con textos trabajados, rinde más que una de veinte páginas rellenas a medias. Añadir después un blog o páginas de servicio es barato si la base está bien montada; rehacer una base mala es caro.

«¿Por qué unos piden el 50% por adelantado y otros no?» Es una práctica normal en proyectos a medida y no debe alarmarte por sí sola. Lo que sí debe preocuparte es que no haya un documento con el alcance cerrado antes de pagar nada: qué páginas, qué textos, quién aporta las fotos y qué pasa si el proyecto se para porque falta material tuyo.

«¿Cuánto cuesta mantener la web al año?» Dominio y alojamiento son la parte pequeña. El coste real es el mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad y arreglos. Se puede llevar por tu cuenta si tienes soltura, o contratarlo. Lo que no es una opción es no hacerlo: una web sin actualizar durante un año es una puerta abierta a que te la infecten.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.Ver Política de cookies
Privacidad

👋 ¡Hola! Soy el asistente IA de PMO. ¿Te echo una mano con tu proyecto?