Cuando decides que hay que trabajar el posicionamiento aparecen tres caminos: contratar a un consultor independiente, contratar a una agencia o hacerlo con alguien de dentro. Ninguno es mejor en abstracto. Lo que cambia es qué necesitas tú ahora mismo, y equivocarse en esa elección cuesta seis meses y bastante dinero.
Qué te da cada opción
El consultor independiente suele ser un profesional con experiencia que trabaja solo o en red con otros. Su ventaja es que hablas siempre con quien hace el trabajo, la comunicación es directa y el coste es menor. Su límite es la capacidad: cuando el proyecto necesita a la vez estrategia, redacción, desarrollo y diseño, una sola persona no llega a todo, y si se pone enferma o coge otro cliente grande, tu proyecto se resiente.
La agencia aporta equipo: alguien que escribe, alguien que toca el código, alguien que lleva la estrategia. Puede asumir proyectos con más frentes y no depende de una persona. Su riesgo es el contrario: que quien te vendió el servicio no sea quien lo ejecuta, y que acabes atendido por el perfil más junior sin enterarte.
Alguien interno tiene la ventaja de conocer el negocio por dentro y estar disponible siempre. Su problema es que el SEO cambia constantemente y una sola persona sin equipo detrás se queda desactualizada rápido, además de ser difícil de contratar y de evaluar si tú no sabes del tema.
La pregunta no es «consultor o agencia»: es quién va a ejecutar de verdad tu proyecto y con cuánto tiempo. Pídelo por escrito antes de firmar nada.
Qué conviene según tu situación
- Web pequeña, negocio local, presupuesto ajustado. Un consultor independiente suele ser la mejor relación entre lo que pagas y lo que recibes, sobre todo si tu web ya está hecha y solo hay que trabajar contenido y ficha de empresa.
- Necesitas rehacer la web además de posicionarla. Aquí una agencia tiene sentido, porque el diseño, el desarrollo y el SEO tienen que ir coordinados. Contratarlos por separado suele acabar con cada uno culpando al otro.
- Tienda online con catálogo grande. Hay trabajo técnico serio —fichas, filtros, urls duplicadas— y conviene equipo.
- Empresa con mucho contenido que publicar. Si el plan pasa por publicar cada semana, la cuestión no es quién sabe más de SEO sino quién va a escribir. Ahí la capacidad de producción manda.
- Ya tienes a alguien de marketing dentro. Entonces quizá lo que necesitas no es que te lo hagan, sino un consultor que marque el camino y revise cada mes.
Las siete preguntas antes de firmar
Da igual a quién elijas: estas preguntas separan a los profesionales de los vendedores.
- ¿Quién va a ejecutar el trabajo y cuántas horas al mes? Que te digan nombres y dedicación, no «un equipo».
- ¿Qué vas a entregar exactamente cada mes? Un informe no es una entrega: es un resumen de las entregas.
- ¿Cómo mides el resultado? Si la respuesta son posiciones en herramientas propias y no impresiones, clics y contactos reales de Search Console, mala señal.
- ¿Qué pasa con el trabajo si dejamos de colaborar? Los contenidos y los cambios en tu web son tuyos, y los accesos también. Esto se pregunta al principio, no al final.
- ¿Vas a comprar enlaces? Si la respuesta es sí, el riesgo lo asumes tú, no quien los compra. Conviene saberlo antes.
- ¿Qué necesitáis de mí? Un proyecto de posicionamiento requiere información tuya: fotos, datos, validación de textos. Quien no te lo pide es porque va a escribir genéricamente.
- ¿Cuándo empezaremos a ver algo? La respuesta honesta es entre tres y seis meses para señales sólidas. Quien prometa la primera página en un mes, descartado.
Señales de alarma
Garantizar posiciones concretas. Nadie controla el algoritmo de Google. Se puede garantizar trabajo, no resultados exactos.
Permanencias largas sin explicación. Un compromiso de unos meses es razonable porque el SEO es lento; un contrato de dos años sin salida, no.
Informes de doscientas páginas exportados de una herramienta. Cantidad como sustituto de criterio.
No querer explicar qué hacen. El «método propio secreto» casi siempre esconde o poco trabajo o prácticas que no quieren contarte.
Trabajar sin acceso a tu Search Console. Es la fuente de datos real. Quien no la pide, o no la usa o no sabe usarla.
Las dudas que nos plantean siempre
«¿Cuánto debería costar?» Depende del alcance, pero desconfía de los extremos: por debajo de cierto umbral no caben las horas necesarias para hacer nada serio, y por arriba conviene exigir un detalle de dedicación que lo justifique. Pregunta siempre horas y entregables, no solo cuota.
«¿Puedo empezar yo y contratar después?» Sí, y es sensato. Conectar Search Console, arreglar la ficha de empresa y escribir buenas páginas de servicio son cosas que puedes hacer tú. Cuando te atasques, sabrás mucho mejor qué pedir.
«¿Y si contrato a alguien y no funciona?» Antes de cambiar de proveedor, mira si el problema fue de ejecución o de expectativa: seis meses es poco para un sector competido. Pide los datos de Search Console y compara el punto de partida con el actual: impresiones y consultas nuevas suelen moverse antes que las visitas.
«¿Es mejor uno local?» Para SEO local ayuda que conozca la zona, pero no es determinante: el trabajo es el mismo desde cualquier sitio. Lo que sí importa es que entienda tu sector y tu tipo de cliente.
«¿Puedo tener a alguien interno y una agencia a la vez?» Es una combinación que funciona bien: la agencia marca estrategia y hace lo técnico, la persona interna produce contenido y conoce el negocio. Lo importante es que esté claro quién decide qué.
Cómo lo hacemos nosotros
Somos una agencia pequeña, así que hablas con quien hace el trabajo. Trabajamos con los datos de tu Search Console, entregamos plan y ejecución —no solo informes— y los accesos y los contenidos son tuyos desde el primer día.
Y si después de mirar tu caso vemos que con una auditoría y unos meses de trabajo por tu cuenta tienes suficiente, te lo diremos. Es más rentable para los dos que un contrato que no necesitas.