El sistema que ordena tu comercial y tu operativa.
Se adapta a cómo vendes tú, sin campos inútiles.
Recordatorios y avisos para no perder ningún lead.
Te dice a quién llamar hoy y por qué.
Conectado con tu web, email y facturación.
Un tablero claro de tu proceso comercial: quién acaba de entrar, quién está en propuesta y quién ya es cliente. La IA prioriza los leads calientes por ti.
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La mayoría de oportunidades no se pierden por precio, sino por falta de seguimiento: un email sin responder, una llamada que no se hizo. Un CRM bien montado hace que eso no pase.
El nuestro se adapta a tu forma de trabajar y suma IA que prioriza, recuerda y prepara el siguiente paso, para que tu equipo dedique el tiempo a cerrar.
01
Entendemos tu proceso comercial actual.
02
Montamos el CRM a tu medida e integramos tus herramientas.
03
Formamos a tu equipo y mejoramos con el uso.
La mayoría de CRM se abandonan por lo mismo: piden datos que nadie necesita y no devuelven nada útil. Nosotros empezamos por el proceso, no por el software.
La mayoría de oportunidades no se pierden por precio: se pierden porque nadie volvió a llamar. Un CRM bien montado es, sobre todo, una máquina de no olvidarse.
01
Nos sentamos con quien vende y anotamos qué pasa de verdad desde que entra un contacto hasta que firma: quién llama, cuándo se manda presupuesto, cuántas veces se insiste, en qué punto se cae la gente. Ese dibujo define los estados del CRM; si no coincide con la realidad, el equipo dejará de actualizarlo en dos semanas.
02
Pedimos solo el dato que sirve para decidir algo. Cada campo obligatorio de más es una excusa para no registrar la llamada, y un CRM con datos a medias no sirve para nada.
03
Configuramos recordatorios y avisos: lead sin contactar en 24 horas, presupuesto sin respuesta a los tres días, cliente sin actividad en seis meses. Aquí es donde el CRM se paga solo, porque la mayoría de ventas perdidas no se pierden por precio, se pierden por olvido.
04
Los formularios y el chatbot de tu web entran directamente como oportunidades, los correos quedan asociados al contacto y el paso a factura no obliga a reescribir datos. Cuantos menos saltos manuales, más se usa el sistema.
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Formamos al equipo con sus casos reales y revisamos el uso a las pocas semanas: si algo se está saltando, es que ese paso sobra o está mal montado. Ajustamos hasta que el CRM sea el camino más fácil de trabajar, no un formulario que rellenar al final del día.
Lo que más nos preguntan sobre CRM.
Depende de tu caso: a veces lo mejor es configurar uno existente y otras desarrollar a medida. Te recomendamos lo que más te conviene, sin atarte.
Sí, trasladamos tus contactos y su historial desde hojas de cálculo u otros sistemas, de forma ordenada.
Lo diseñamos para que sea simple y formamos a tu equipo. Cuanto menos fricción, más se usa y más vendes.
Depende del camino que elijamos. Con un CRM existente pagas licencias por usuario al proveedor —coste bajo al principio, creciente con el equipo— y nuestro trabajo de configuración es puntual. Con un desarrollo a medida no hay licencias por usuario, pero sí una inversión inicial mayor y un mantenimiento. Te ponemos las dos cuentas a tres años antes de decidir.
Siempre. Los contactos, el histórico y las oportunidades son tuyos y se exportan en formatos estándar cuando quieras, sin pedir permiso a nadie. Es una condición que ponemos también al elegir herramienta de terceros: si no deja sacar los datos con facilidad, no la recomendamos.
Sí, y suele notarse antes que en una empresa grande, porque en equipos pequeños el seguimiento depende de la memoria de una o dos personas que además están produciendo. Con dos usuarios el montaje es más simple y más barato: pocos estados, avisos automáticos y una pantalla con las llamadas del día.
Un CRM configurado sobre una herramienta existente suele estar operativo en dos o tres semanas; uno a medida depende del alcance y va por fases. De tu tiempo necesitamos dos sesiones: una para dibujar el proceso comercial con quien vende y otra de formación con el equipo. A partir de ahí, la migración de contactos y la configuración las hacemos nosotros. Lo que sí conviene reservar es un rato de revisión a las tres o cuatro semanas de uso, cuando ya han aparecido las primeras fricciones reales: ese ajuste es el que decide si el sistema se adopta o se abandona.